Nuevos soportes y diseños en el periodismo digital


Para comprender mejor de lo que estamos hablando, te recomiendo la siguiente lectura de la autora Mª Ángeles Cabrera: El diseño de la prensa digital española en el contexto de la convergencia tecnológica. La identidad visual del ciberperiodismo.”

En estos momentos la conjunción prensa-tecnología-Internet se ha convertido en el punto de atención, y atracción, principal de cualquier análisis o reflexión sobre medios de comunicación/información. Tanto es así que incluso ha llegado a sustituir en el universo de la intelectualidad al que fuera durante prácticamente tres décadas el término por excelencia: las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI). Nuevas tecnologías que, al cabo de los años, se ha demostrado que casi siempre han sido ampliaciones de las anteriores y cuyas ‘revoluciones’ han consistido la mayor parte de las veces, en meras innovaciones. En realidad, lo revolucionario de las tecnologías no son éstas en sí mismas sino los efectos que su aplicación produce en determinados sectores profesionales o sociales (Canga Larequi, 1988).

También ha sido normal a lo largo de esta evolución tecnológica el llegar a confundir, desde un punto de vista periodístico, el nacimiento de nuevos soportes con la aparición de nuevos medios. Ya con la invención del telégrafo o del teléfono se pudo asistir a este fenómeno. Ambos ingenios beneficiaron al periodismo pero no pueden ser considerados medios periodísticos, sino soportes a través de los cuales circulaba la información periodística. El mismo debate ha tenido lugar sobre Internet.

En mi opinión, Internet es un nuevo soporte pero no un nuevo medio periodístico en sí mismo. Otra cosa es que dentro de ese soporte circulen medios de carácter periodístico que cohabitan junto con otro tipo de información (meteorológica, de viajes, cinematográfica, etc.). Ese sería el caso de las ediciones digitales, o de los diarios digitales creados expresamente para ser distribuidos por la Red, que sí deben ser considerados en ambos casos como nuevos medios de información periodística.

En los últimos tiempos, la mayor parte de lo que se escribe sobre Periodismo (con mayúscula) versa sobre los términos prensa, tecnología e Internet, en los cuáles se resumen todas las preocupaciones del sector. Prácticamente toda esa producción literaria gira en torno a tres grandes ejes: la distribución, el papel de los profesionales y los contenidos. Cuando se habla de los dos primeros elementos no hay ningún tipo de confusión sobre lo que abarcan: la distribución se refiere a los instrumentos técnicos precisos y formas de transmisión que son necesarios para llevar el producto hasta el consumidor; mientras que cuando hablamos sobre el papel de los profesionales nos referimos a su formación en conceptos periodísticos básicos y a las nuevas exigencias que los medios on line plantean sobre sus conocimientos (saber navegar por la Red, encontrar noticias en la misma, conocer las herramientas básicas de uso en Internet, etc.).

Sin embargo, al hablar sobre contenidos esto no está tan claro. En mi opinión, muchas veces se olvida que por el contenido de un medio periodístico debemos entender tres cosas: la calidad de la información que se suministra; la forma en que la expresamos, es decir el tipo o modelo de estructura redaccional con que comunicamos esa información; y la presentación visual que hacemos de la misma. Estos tres elementos son aplicables a los medios periodísticos en Internet.

Es precisamente sobre el último aspecto mencionado, la presentación visual de los periódicos on line, sobre el que quiero incidir en esta entrada. Es decir, el diseño periodístico es un elemento fundamental y al que no se presta la debida atención en función de su importancia sobre el conjunto de la información, tanto en soporte papel como en soporte digital.

Prácticamente desde su origen, la presentación de los diferentes productos de información periodística ha estado marcada por un deseo de diferenciarse del resto de productos no periodísticos, independientemente del soporte utilizado para su distribución.

Así, en el campo de la impresión, los periódicos diarios han adoptado formas particulares que los diferencian visualmente de otros productos impresos no periodísticos, tales como libros, tebeos, fascículos coleccionables, etc. Lo mismo ocurre con la información periodística de radio o televisión, donde los informativos propiamente dichos adquieren formatos perfectamente diferenciados del resto, como por ejemplo, los magacines, los concursos o los programas infantiles.

En el caso de la prensa en soporte papel, la tarea para conseguir estos efectos visuales diferenciales ha corrido a cargo del diseño periodístico que, a través de recursos propios (formatos, tipografías, cabeceras, color, etc.), ha ido innovando y adaptando a los nuevos tiempos la imagen de los periódicos. En efecto, la evolución en este sentido ha sido brutal y en nada se parece, visualmente hablando, un periódico de finales del XIX a uno de finales del XX.

En este contexto, lógicamente, en Internet debiera producirse un fenómeno similar, ya que la mayoría de los autores coinciden en que la estructura visual, el concepto iconográfico, es fundamental en una edición digital, más aún que en el soporte papel. Es decir, si cuando acudimos a un quiosco de la calle diferenciamos perfectamente entre novelas, periódicos, coleccionables, libros, etc., es lógico pensar que cuando acudimos al “quiosco electrónico” de Internet las ediciones digitales de los periódicos debieran poder ser perfectamente diferenciadas visualmente de otros productos no periodísticos que circulan por la Red. Sin embargo, esto no es así. O al menos no se consigue una diferenciación sustancial.

Bien es verdad que existe la convicción generalizada de que han de cambiar los conceptos con los que se trabajaba hasta ahora. Como afirma Eduardo Castaneda (2001), «parece ser que la prensa en línea se ha dado cuenta que la manera diferente de leer un periódico en un sitio web, con relación a la manera de leerlo pasando hoja por hoja en su versión impresa, implica un trabajo diferente de concepción». Pero, aunque me muestro de acuerdo con esta idea, en mi opinión aún no se ha conseguido plasmar esa intuición en una estética diferenciada sobre la pantalla.

También es cierto que se están haciendo algunos tímidos intentos, renovando los sitios web, pero creo que, a pesar de contar con algunas características propias, en estos momentos no puede hablarse de un diseño periodístico propio de los periódicos on line. Por el contrario, muchos de ellos parecen contagiarse e imitar las estructuras visuales de otros productos no periodísticos. Basta con entrar en la primera página (home page) de cualquier portal (Terra o Inicia/Tiscali, por ejemplo) o empresa que esté en la Red para ver que tiene una estructura visual prácticamente idéntica a la de una edición digital. Me refiero a la estructura de tridente o U invertida, que consiste en una división vertical de la página en tres partes, o columnas, en las cuales las de entrada y salida se corresponden con elementos de apoyo y enlaces, y la parte central es utilizada para la información.

Además, en lo poco que se está haciendo, las ediciones digitales se parecen unas a otras como gotas de agua. Es decir, ocurre lo contrario que en la prensa tradicional. En ésta, cada periódico se define visualmente ante sus lectores de tal forma que éstos no puedan confundir a su diario con ningún otro. Entre todos los recursos de diseño periodístico que utilizan los diarios en soporte papel, hay dos elementos que resultan fundamentales para la identificación del mismo a simple vista: la cabecera y el uso de una determinada combinación tipográfica (familias, series y cuerpos) que se repiten diariamente. Ambos elementos ayudan a crear lo que se ha dado en denominar el hábito visual del lector que a su vez contribuye a mantener la fidelidad de éste hacia su publicación.

Así, una portada de Le Monde no tiene nada que ver con una de El País, ni una de éste con una de Liberation. Aún permitiéndonos la licencia de intercambiar las cabeceras, quedan suficientes elementos (tipografía, ilustraciones, entradillas, concepción horizontal o vertical de las diferentes estructuras, color, modelos de aperturas, etc.) que indican al usuario habitual si esa es o no su publicación.

Sin embargo, esto no ocurre con las ediciones digitales. Sirva de ejemplo cualquier edición digital (El Mundo, El Correo, La Vanguardia, The New York Times, etc.) para observar que, a nivel visual, y al margen de algunas pequeñas particularidades, podrían ser perfectamente intercambiables entre sí. Es decir, el usuario no percibe claramente diferencias entre la fisonomía gráfica de una u otra edición.

Tan sólo se aprecia una diferencia sustancial en el logotipo propio de cada cabecera. En este caso se reproduce generalmente la del “diario nodriza” y a lo sumo se le añade la coletilla de “digital”. Esto se hace, en mi opinión, por dos motivos: para aprovechar la imagen de marca del producto papel y transmitir a la Red la credibilidad del diario original.

Sin embargo, existe un elemento de fondo a tener en cuenta: el hecho de utilizar la misma cabecera que el diario papel nos permite intuir que las ediciones digitales no fueron pensadas en un principio como un producto diferente del periódico tradicional, sino como una continuación del mismo en otro soporte. Parece claro que cuando una empresa periodística lanza un nuevo producto, sea un periódico gratuito o temático (deportivo, económico, etc.), no utiliza la misma cabecera que su periódico matriz. Así, el grupo Prisa no denomina El País Deportivo al diario As.

Esto explicaría el porqué del volcado inicial del periódico a la Red, sin modificación de contenidos, con que se iniciaron las ediciones digitales y también la falta de una fisonomía gráfica propia de estos productos. Por lo tanto, uno de los objetivos fundamentales del diseño periodístico, ayudar a crear una imagen propia de la publicación, no se está cumpliendo en las ediciones digitales.

Por ejemplo, aquí podemos ver una evolución del diseño del periódico La Vanguardia en los últimos años:

Aquí tienes también otros artículos que te serán de ayuda para comprender mejor el diseño en el periodismo digital:

Por último, me gustaría destacar los nuevos soportes para la lectura de periódicos en soporte electrónico, entre los cuales cabe destacar los siguientes:

  1. Plastic Logic
  2. Kindle DX
  3. Skiff-Reader

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