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enero 28, 2011

¿Qué entendemos por “nuevo”?

Al margen de que, por supuesto, la tecnología ha cobrado una importancia clave en nuestros días, no debemos olvidar que no todo es nuevo o ha surgido a raíz de los avances tecnológicos. De este modo, nos encontramos ante la siguiente pregunta: ¿Qué es nuevo, o verdaderamente nuevo, en el  escenario tecnológico que nos ocupa?
Es bien sabido por todos, que en el escenario en el que nos encontramos, todos los avances quedan obsoletos enseguida, parece que todos demandamos la novedad y el cambio continuo infravalorando de algún modo todo lo que eno s moderno, nuevo o de última generación. Sin embargo, ¿hasta qué punto todo lo que nos rodea es nuevo? En este aspecto, quizás nos sirva a todos de ayuda recordar que no todo es tan nuevo como podemos llegar a pensar, y que, en el caso de los conceptos que nos ocupan, éstos tienen una larga trayectoria ya, impulsando los cambios y avances en los que nos encontramos actual.

Dichos conceptos son, entre otros, los siguientes:
Convergencia tecnológica: este tipo de procesos, a cuyo conjunto llamamos “convergencia tecnológica” consisten en una serie de procesos que permiten que la tecnología se integre cada vez más, es decir, que exista mayor compatibilidad entre los dispositivos. Sin embargo, tal y como nos dijo el profesor en clase: “convergencia tecnológica ha habido desde siempre”. Para comprenderlo mejor, os dejo este enlace al que podréis acceder pinchando aquí.

O podemos intertar comprender mejor este concepto gracias a esta descripción que encontramos en el texto “Convergencia tecnológica y sistemas multimedios” en el cual se nos explica el porqué del interés que surgió, ya desde la década de los 90, por un mayor aprovechamiento de la potencialidad de la tecnología empleada por la prensa:

Las razones son de índole diversa. Unas, externas a los periódicos, derivadas del discurso de acompañamiento de la sociedad tecnologizada, que induce nuevas respuestas, nuevas formulaciones, especialmente en torno al gran mito central de la información y la comunicación. Esta presión sobre la prensa como medio no es nueva, ya que fue la que anunció la muerte de los diarios a manos de la telemática o el definitivo entierro de Gutenberg como símbolo de lo escrito. Sin embargo, las circunstancias han cambiado.
La reconversión tecnológica de la prensa no sólo ha revitalizado la vigencia y la potencialidad mediática de lo escrito, sino que ha creado, en apenas una década, una nueva cultura profesional, en la que se integra la variable tecnológica de forma significativa. Por ello, las presiones externas, las urgencias de la dinámica inductora no son ya, como en los años 70, una amenaza para la identidad o, incluso, la supervivencia de la prensa. Desde una posición de complicidad tecnológica, gestores y producto- res de los periódicos comienzan a pilotar los procesos de innovación en su sector, ya que han adquirido una capacidad de respuesta propia, que antes no tenían, y comienzan a requerir soluciones al sector tecnológico-industrial.

En cuanto a las dimensiones en la transformación tecnológica en los medios, he llegado a comprender, tras leer el interesante artículo que publican Ramón Salaverría y José Alberto García Avilés sobre el tema, que las tecnologías digitales han arraigado en los últimos años en todos los ámbitos profesionales de los medios de comunicación. De entrada, han sustituido a las herramientas analógicas empleadas hasta hace poco más de una década para la investigación, producción y difusión de informaciones. Asimismo, las tecnologías han multiplicado los soportes de consumo en manos del público, gracias a los ordenadores, agendas electrónicas, teléfonos móviles y diversos dispositivos.
Por eso, así como existen fenómenos de convergencia tecnológica en el seno de las empresas periodísticas, es posible identificar procesos paralelos de convergencia por esos medios. Esa convergencia en las tecnologías ocurre, de hecho, en múltiples escalas, entre las que destacan las redes, los instrumentos y las aplicaciones informáticas multiplataforma.

Convergencia de redes: internet se ha expandido exponencialmente en las últimas décadas gracias a la interconexión de un sinnúmero de redes telemáticas públicas y privadas. De hecho, su red más popular, la web, ha alcanzado el éxito gracias en gran medida a su capacidad integradora de contenidos, servicios y aplicaciones digitales. Con vistas al futuro, este proceso de convergencia de redes sin duda continuará, gracias a una creciente interrelación entre las redes de ordenadores, las de telefonía móvil y las de televisión, lo que supondrá una oportunidad de desarrollo para los medios de comunicación.

Convergencia instrumental: en el pasado, los periodistas de prensa, radio y televisión, se distinguían entre otras cosas, por trabajar con herramientas muy diferentes. El redactor de un periódico se enfrentaba a diario a una máquina de escribir; el locutor de radio, a un micrófono y un magnetófono; y el presentador de televisión, a una cámara y a un dispositivo de edición de vídeo. Hoy día, el ordenador ha venido a integrar en un único aparato todas esas tecnologías para la redacción y la edición audiovisual. Esta posibilidad tecnológica ha comenzado a ser aprovechada por las empresas periodísticas para promover una creciente polivalencia profesional de sus trabajadores. De hecho, particularmente en los cibermedios, cada vez más periodistas comienzan a manejarse de manera habitual con todas estas herramientas: por eso, crece la preocupación de si esta diversificación de tareas acaso no traerá consigo una rebaja en los umbrales de calidad técnica de los contenidos resultantes. Sea como fuere, la tendencia actual a la integración de redacciones lleva a pensar que la polivalencia instrumental crecerá en el futuro, en la medida en que las redacciones unificadas tendrán que atender a las necesidades informativas de medios diferentes.

Convergencia de aplicaciones: al igual que los aparatos, las aplicaciones informáticas para la edición y, en particular, los sistemas de gestión de contenidos también han experimentado un proceso de integración. Frente a los sistemas editoriales monomedia de hace no muchos años, los CMS (content managemente systems) actuales se han transformado en avanzados sistemas de edición multiplataforma, desde los que se puede llevar a cabo labores de documentación, composición, edición, diseño y publicación. Es cierto que todavía estos CMS mantienen una clara división entre medios impresos y medios audiovisuales. Los primeros sirven para coordinar la gestión de periódicos y sus respectivas versiones digitales; los segundos, en cambio, permiten llevar a cabo la gestión editorial de contenidos de auido y vídeo junto con los de sus correspondientes ediciones digitales. Una vez más, la tendencia a la integración de redacciones permite intuir que en el futuro los CMS evolucionarán hacia una creciente potencia multiplataforma y multimedia, ofreciendo servicios integrados de edición para medios impresos, audiovisuales y cibermedios.

Una vez comprendida mejor esta “convergencia”, me parece interesante tratar algo que seguramente nos afectará e interesará a todos. Debido a la convergencia que se está dando, y la cual acabamos de explicar, ¿qué cambios podemos apreciar en los perfiles profesionales?
La tecnología digital favorece la integración de funciones que antes estaban separadas en el proceso de producción de informativos, por lo que los periodistas asumen las tares de grabación y edición (hasta hace unos años separadas), y se incrementa la automatización de tareas y servicios. El trabajo se divide en compartimentos cada vez más reducidos, de manera que algunos profesionales lelgan a cuestionarse su propia función de reporteros, porque se han convertido en “empaquetadores de contenidos”. Hay menos redactores que buscan y general noticias y cada vez son más quienes se dedican a elaborar lo que se recibe de agencia o a través de otras fuentes.
Rintala y Suolanen (2005), en una investigación realizada en Finlandia entre 2001 y 2002, sintetizan las transformaciones en los perfiles profesionales del siguiente modo:
1- Transferencia de tareas: las funciones que antes llevaba a cabo un profesional determinado de televisión, a los que se les pide que, además de redactar el off y locutarlo, también editen el vídeo de la noticia, una tarea que tradicionalmente realizaba un montador y ahora en muchas redacciones ha pasado a ser competencia del redactor.
2- Fusión de roles: ciertas actividades que en el pasado correspondían a dos o más profesionales ahora son ejecutadas por uno solo.
3- Incremento de labores: los nuevos medios amplían las tareas que ejerce el periodista, como ocurre con la necesidad de intervenir en todas las fases del proceso productivo y de elaborar una misma noticia para el informativo de televisión, para la web y para el sistema de alertas vía sms o correo electrónico.

Finalemente, ¿cuáles son los retos profesionales ante los que nos encontramos con dicha convergencia tecnológica? La convergencia de redacciones no está exenta de numerosos riesgos. La necesidad de actualizar la formación de los periodistas en destrezas de redacción, locución, edición, grabación y publicación multimedia, y tambiñen de compensar su trabajo, que se ha visto incrementado por la exigencia de producir contenidos para variar plataformas.
Los directivos de las empresas periodísticas han de convencer a los integrantes de la redacción de que el entorno de convergencia multimedia es una oportunidad para desarrollar periodismo de calidad, y no una amenaza. Teniendo en cuenta estos cambios en la vida cotidiana y el consumo de contenidos, y el cambio en los procesos de trabajo, los objetivos están puestos en satisfacer los nuevos hábitos de los lectores y diversificar las habilidades. Esto no significa que el periodista tenga que convertirse en un experto en todos los temas, sino que ha de tener en cuenta la potencialidad de publicación en diferentes plataformas. Por ejemplo, ante un grave accidente de tráfico del que un redactor es testigo accidental, tal vez éste no sea capaz de sacar fotos o grabar vídeo, pero sí podrá llamar a la redaccion para dar la noticia y que se emita en la edición digital, así como orientar a los equipos de infografía y producción multimedia con su investigación precisa en el lugar de los hechos.
No obstante, el panorama de la profesión ofrece algunos signos preocupantes. Por un lado, aumenta la precariedad del puesto de trabajo, ya que numerosos medios recortar sus plantillas y reducen el número de periodistas y de recursos. Por otro lado, se mantienen salarios muy bajos. Buena parte de las empresas de comunicación que aspiran a obtener una posición competitiva en el mercado, recurren a medidas como contener los costes salariales, implantar jornadas de trabajo de diez horas y usar contratos temporales.
La principal crítica a la integración de redacciones consiste en que las empresas “exprimen” demasiado sus recursos y no invierten en formación, lo que puede diluir y homogeneizar el producto informativo, a riesgo de perjudicar la calidad de su trabajo.  La preocupación de ciertas empresas por aumentar sus márgenes de beneficio provoca reducciones de plantilla en sus redacciones, porque se impone el planteamiento de “en vez de contratar tres periodistas, usemos la tecnología para que uno solo haga todo el trabajo”. De este modo, el periodista polivalente se convierte en periodista multiuso.
Los condicionantes de la producción informativa en el entorno de convergencia (actualización constante, adaptación a la múltiples soportes, sobrecarga de trabajo, etc.) pueden incidir en el debilitamiento de estándares periodísticos tales como la veracidad, la exactitud y el rigor. Por ello, hay que considerar en qué medida, a pesar de las ventajas que la convergencia traiga consigo, la calidad de los contenidos periodísticos puede disminuir significativamente.

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